El comercio en América Latina y el Caribe frente a la crisis financiera internacional

La crisis financiera internacional golpeará América Latina y el Caribe a través de múltiples mecanismos. Por lo tanto, ambas regiones tendrán que responder a cada aspecto. Pero estas respuestas solo serán las más eficaces si están insertas dentro de una reacción integrada. Por ende, el tema de este artículo es el comercio en América Latina y el Caribe frente a la crisis económica internacional. Sin embargo, es necesario ubicar este aspecto específico dentro del contexto de otras tendencias principales.

Lo primero y principal es que en la recesión internacional se reducirá abruptamente o colapsará la inversión privada. Éste es el mecanismo más importante que hará que la economía caiga en una profunda recesión. Por lo tanto, el aspecto fundamental para enfrentar la crisis económica es emprender un programa de inversión pública que permita mantener el nivel general de inversiones en la economía. Este tipo de programas de inversión pública debería tener el objetivo inmediato anticíclico de evitar una caída de la demanda, el cual es un aspecto directamente keynesiano, y un objetivo estratégico de mejorar la eficiencia de la economía. Por esta razón, en muchos casos, la forma más fructífera de inversión es la inversión en infraestructura.

En segundo lugar, el núcleo de la actual crisis económica internacional está dentro del sistema financiero. En la mayoría de los países, entre ellos Estados Unidos, se está llevando a cabo un programa de nacionalización de bancos e instituciones financieras, entre las que se encuentran Citigroup, AIG, Fannie Mae y Freddie Mac, Royal Bank of Scotland, Northern Rock, Bradford y Bingley, etc.

Tercero, debido a la crisis financiera, se reducirá el financiamiento privado a grandes empresas, como se ha visto en el caso de la industria automotriz de Estados Unidos y otros países. Los gobiernos están interviniendo para tomar grandes participaciones accionarias o para nacionalizar completamente dichas compañías a cambio de la ayuda financiera necesaria para sostenerlas durante el bajón.

Cuarto, debido a la crisis financiera, los bancos privados reducirán drásticamente sus créditos o dejarán de concederlos a empresas pequeñas y medianas. Por lo tanto, se debe desarrollar nuevos mecanismos, a menudo pasando por encima de los bancos privados, para mantener el crédito a dichas empresas.

En quinto lugar, debido a la crisis financiera, los créditos hipotecarios se contraerán fuertemente o se agotarán; en el Reino Unido, por ejemplo, los nuevos créditos hipotecarios han caído 80 por ciento y un proceso similar está ocurriendo en Estados Unidos. Esto, a su vez, creará una crisis en la industria de la construcción. Se debe crear nuevos mecanismos de créditos para viviendas e iniciar una fuerte intervención del Estado en este sector.

Sexto, aunque estén preparados los programas de inversión estatal, es vital impedir una caída de la demanda en la economía manteniendo el nivel de vida y el poder adquisitivo de la población, a fin de proteger la difícil posición de las finanzas de las empresas durante la recesión, sin colocar sobre ellas la presión de costos salariales adicionales; esto se podría lograr mediante medidas tales como reducción del impuesto sobre las ventas o el aumento de los programas sociales del Estado.

En séptimo lugar, a pesar de estas medidas, aumentará el desempleo, en particular debido a la situación del sector privado. Se debe emprender o fortalecer acciones como la creación de puestos de trabajo y la protección de los desempleados.

Octavo, la recesión internacional ya ha conducido a una baja de los precios de las materias primas, incluyendo el petróleo, lo que provocará una reducción de ingresos en los presupuestos del Estado. Sin embargo, en condiciones de recesión, en todos los países se produce una expansión del déficit presupuestario en un sentido keynesiano y, por lo tanto, no debe haber recortes en el gasto público equivalentes a la caída de los ingresos.

A partir de esta lista de medidas clave para enfrentar la crisis económica internacional es evidente que las políticas de la oposición venezolana serían catastróficas y están completamente desfasadas con respecto a las que se están adelantando en todos los demás países del mundo; mientras tanto dicha oposición busca debilitar, en lugar de fortalecer, el papel del Estado en la economía. En todos los países del mundo se está produciendo una gran expansión de la intervención del Estado en la economía con el objeto de enfrentar la crisis financiera internacional. Por consiguiente, las políticas de la oposición venezolana empeorarían considerablemente las posibilidades de Venezuela para abordar los problemas económicos internacionales.

Dentro del contexto general ya descrito, el tema del comercio internacional ocupa una posición preponderante. Uno de los principales factores que condujo a la profunda depresión económica después de 1929 fue el derrumbe del comercio internacional. Una caída del comercio mundial también deprimiría gravemente el precio de las exportaciones de materias primas, incluyendo el petróleo, con lo que se intensificarían de manera significativa los problemas presupuestarios de Venezuela.

Venezuela y América Latina en general tienen, por ende, gran interés en mantener el comercio internacional durante esta crisis económica. Por consiguiente, este artículo examina los parámetros generales y las posibilidades objetivas del comercio en América Latina; en un segundo artículo se analizará las características específicas del comercio de Venezuela dentro de ese contexto.

Tomando en primer lugar las exportaciones, la debilidad clave de América Latina es su dependencia del comercio con Estados Unidos. Las dimensiones de esta situación se describe en la Figura 1.

En 2007, el último año para el cual se dispone de cifras, 63,6 por ciento de las exportaciones desde América Latina y el Caribe terminó en países industrializados y 44,3 por ciento quedó en Estados Unidos. Esto representa cierta diversificación de las exportaciones hacia otros países diferentes de Estados Unidos u otros países industrializados durante la última década; el pico de la participación de países industrializados en exportaciones desde América Latina y el Caribe fue de 74,2 y se alcanzó en 1999 y el correspondiente a Estados Unidos en las exportaciones de la región fue de 57,2 por ciento en el año 2000.

Figura 1

De acuerdo con los datos que se muestran en la Figura 2, en 2007, 37,2 por ciento de las exportaciones de América Latina y el Caribe estuvieron destinadas a países en desarrollo; en otras palabras, las exportaciones a todos los países en desarrollo fueron menores que las destinadas a Estados Unidos.

Las exportaciones desde América Latina y el Caribe hacia la Unión Europea y Japón están descendiendo y no muestran ningún indicio de aumento.

Estas cifras tienen importantes implicaciones. Se está registrando una tendencia a la diversificación de las exportaciones desde América Latina y el Caribe hacia otros países diferentes de Estados Unidos y los países industrializados. Este fenómeno es estratégicamente crucial, se debe mantener y sigue la tendencia general en la economía mundial de un mayor peso de los países en desarrollo en el comercio mundial. No obstante, esta tendencia se fortalecerá en un período largo, una década o más; no puede desarrollarse de forma suficientemente rápida como para enfrentar una crisis económica que ya se ha iniciado y que cobrará impulso en cuestión de meses.
La dependencia de América Latina y el Caribe de las exportaciones hacia Estados Unidos es muy grave y tendrá repercusiones muy negativas en la recesión internacional actual. La actual crisis financiera tiene su origen en Estados Unidos cuya economía ya se está acercando rápidamente a una recesión. Esto significa que las importaciones de esepaís caerán abruptamente; una tendencia que empeorará si se devalúa el dólar. La hipótesis más segura para América Latina y el Caribe debe ser la caída del volumen de importaciones de Estados Unidos en términos absolutos lo cual, combinado con el descenso en los precios de las materias primas que ya ha ocurrido, significa que los ingresos recibidos por los países de América Latina y el Caribe por sus exportaciones hacia Estados Unidos se desplomarán.

La diversificación del comercio hacia regiones que probablemente sufran recesiones menos graves que la de Estados Unidos, en particular Asia, y la expansión del comercio dentro de América Latina y el Caribe son, por ende, importantes. Pero no es posible que se pongan en práctica con la rapidez o a una escala suficiente en el plazo disponible para compensar las consecuencias negativas del bajón del ciclo comercial. Esto significa que el punto focal principal para los países latinoamericanos debe ser la expansión de la demanda interna a través de las medidas descritas al comienzo de este artículo. Por consiguiente, el marco general debe ser el establecimiento de programas de recuperación interna complementados con medidas para diversificar el comercio hacia otros países diferentes de Estados Unidos y hacia áreas de mayor crecimiento económico.

En relación con las posibilidades de incrementar las exportaciones desde América Latina y el Caribe hacia países en desarrollo, las cuales crecerán más rápidamente que hacia Estados Unidos en el próximo período, las tendencias clave se muestran en la Figura 2.

Durante el último período se ha registrado un aumento significativo de las exportaciones desde América Latina y el Caribe hacia países en desarrollo, tras un período de depresión a mediados de los 90. La participación de las exportaciones de América Latina y el Caribe que van hacia los países en desarrollo creció de 22,8 por ciento en 1999 a 32,7 por ciento en 2007.

Dentro de ese contexto, la mitad del aumento, 5,3 por ciento, se debió a un incremento de las exportaciones hacia los países en desarrollo de Asia, las cuales, en el caso de las exportaciones desde América Latina y el Caribe, pasaron de 3,6 por ciento hasta 8,9 por ciento. Sin embargo, estas dos regiones siguen representando el mercado más grande para sus propias exportaciones con 19,1 por ciento de exportaciones en 2007, un aumento de 16,6 por ciento con respecto a 1999. No obstante, este 2,5 por ciento de incremento en la participación es menos que eso para Asia. Las exportaciones hacia el Medio Oriente y África son bajas y no muestran una tendencia importante al crecimiento.

Figura 2

Sin embargo, en la actualidad el total combinado de las exportaciones de los países de América Latina y el Caribe hacia otros países en la región y hacia los países en desarrollo de Asia es una cifra muy significativa. Representa 28 por ciento de las exportaciones desde América Latina y el Caribe, lo que excede con creces las exportaciones hacia la Unión Europea o Japón.

Las exportaciones hacia América Latina y los países en desarrollo de Asia ahora ascienden a casi dos tercios (63 por ciento) de las exportaciones desde América Latina y el Caribe hacia Estados Unidos. Además, las exportaciones hacia América Latina y el Caribe y los países en desarrollo de Asia aumentaron mientras que las destinadas a Estados Unidos cayeron abruptamente (véase la Figura 3).

En 2000, las exportaciones hacia Estados Unidos representaron 57,2 por ciento de las exportaciones de América Latina y el Caribe, en comparación con 21,9 por ciento del total combinado de las exportaciones hacia otros países de América Latina y el Caribe y hacia los países en desarrollo de Asia, es decir, las exportaciones hacia Estados Unidos fueron 161 por ciento más que las destinadas hacia América Latina, el Caribe y los países en desarrollo de Asia combinadas. Para 2007, las exportaciones solo hacia Estados Unidos estaban 58 por ciento por encima de las que iban a América Latina y los países en desarrollo de Asia.

Las implicaciones de estas cifras son claras. Si la alternativa para las exportaciones desde América Latina y el Caribe hacia Estados Unidos se concibe solo en términos del comercio intrarregional entre América Latina y el Caribe resultaría insuficiente, dado el tamaño de sus economías. En cambio, si el marco se concibe como América Latina y el Caribe junto con los países en desarrollo de Asia, entonces el total se asimila rápidamente a las exportaciones hacia Estados Unidos.

De lo anterior se puede colegir que la principal prioridad del comercio de exportación de América Latina y el Caribe en la crisis financiera internacional debe estar entre América Latina y el Caribe y la relación con los países en desarrollo de Asia.

Figura 3

En cuanto a las importaciones de América Latina y el Caribe, la situación es mucho más favorable que en el caso de las exportaciones. Las importaciones desde los países en desarrollo ya superaron considerablemente las que provienen de Estados Unidos (véase la Figura 4).

En 2007 las importaciones desde Estados Unidos representaron 33,1 por ciento de las importaciones de América Latina y el Caribe, mientras que las importaciones desde los países en desarrollo correspondieron a 44,5 por ciento. Es más, las importaciones hacia América Latina y el Caribe desde la Unión Europea, además de las provenientes de Estados Unidos, cayeron en forma acentuada, mientras que las de Japón y Canadá fueron bajas y no mostraron ninguna tendencia al alza. En pocas palabras, el comercio de importación de América Latina y el Caribe desde los países en desarrollo es mucho más dinámico que el que tiene lugar con los países industrializados, incluyendo Estados Unidos.

Esta tendencia se consolida fuertemente. Tal como se puede ver en la Figura 4, la diversificación de las importaciones de América Latina y el Caribe desde otros países diferentes de Estados Unidos y otros países industrializados ha estado en marcha durante un período considerable.

Considerando los países industrializados en general, el año que mostró un pico en la proporción de las importaciones hacia América Latina y el Caribe desde esos países fue 1991 con 74,3 por ciento; en 2007 cayó a 54,4 por ciento. En cuanto a las importaciones desde Estados Unidos, el año pico fue 1999 con 49,2 por ciento y para 2007 este porcentaje había declinado a 33,1 por ciento. Para el año 2007, los países en desarrollo representaban 44,5 por ciento del total de las importaciones realizadas por América Latina y el Caribe en comparación con apenas 33,1 por ciento desde los Estados Unidos.

Figura 4

Esta tendencia de las importaciones es significativa no solo per se sino porque se puede usar como marco para que la región de América Latina y el Caribe desarrolle relaciones bilaterales, incluyendo exportaciones, con aquellas zonas o países que se están convirtiendo en socios comerciales cada vez más importantes.

Considerando en mayor detalle las importaciones desde los países en desarrollo, la expansión más notable se registra nuevamente en las provenientes de los países asiáticos en desarrollo, como se puede ver en las Figuras 5 y 6. La proporción de importaciones hacia América Latina y el Caribe desde los países en desarrollo asiáticos se ha incrementado drásticamente, de 2,1 por ciento en 1980 hasta 18,5 por ciento en 2007 (véase la Figura 5). La proporción de importaciones desde otros países en la región hacia América Latina y el Caribe también se multiplicó en forma significativa, pasando de 15,3 por ciento en 1999 a 21, 6 por ciento en 2007.

Las importaciones desde el Medio Oriente y África siguen siendo bajas y no muestran ninguna tendencia al alza.

Figura 5

Tomando estas tendencias en conjunto, la proporción combinada de las importaciones de América Latina y el Caribe correspondiente a otros países latinoamericanos y caribeños y a países en desarrollo asiáticos excede las importaciones desde Estados Unidos.

En 2007, la proporción de las importaciones de América Latina y el Caribe que proviene de Estados Unidos ascendió a 33,1 por ciento, mientras que desde otros países latinoamericanos y caribeños y desde los países en desarrollo de Asia fue de 40,0 por ciento.

Figura 6

Dentro de este marco general, el mercado del país en desarrollo más importante es China, que ya superó a Estados Unidos y Alemania para convertirse en el primer exportador de bienes del mundo. Este país es el tercer importador mundial de bienes, detrás de Estados Unidos y Alemania, con un aumento más rápido de las importaciones que cualquiera de estos dos países. En los próximos 20 años se proyecta que China superará a Estados Unidos para convertirse en la economía más grande del mundo.

La tendencia de las importaciones chinas en América Latina y el Caribe, comparada con las de Estados Unidos, se muestra en la Figura 7.

Figura 7

¿Qué conclusiones se pueden extraer de estas tendencias para América Latina y el Caribe frente a la crisis económica internacional?

La primera es que el proceso que ya está en marcha en varios países latinoamericanos para reducir la dependencia de las exportaciones hacia Estados Unidos es totalmente necesario. Se producirá una fuerte contracción en la demanda de Estados Unidos de importaciones durante la recesión que se avecina, debido tanto al bajón de la economía estadounidense como a los posibles descensos del tipo de cambio del dólar; además, mientras más se diversifiquen las exportaciones de América Latina y el Caribe hacia otros países diferentes de Estados Unidos, se podrá enfrentar de una manera más exitosa la crisis económica internacional.

La segunda es, sin embargo, que el cambio requerido para diversificar las exportaciones es enorme. Resulta imposible en el tiempo que resta antes de enfrentar las consecuencias de la crisis económica internacional, que ya se ha iniciado y se desarrollará en los próximos meses y años, reducir la proporción de exportaciones hacia Estados Unidos o abrir otros mercados de exportación con la rapidez suficiente para tener mercados internacionales alternativos de una magnitud tal que permita compensar la crisis en Estados Unidos. Por lo tanto, el meollo de los programas económicos en contra de la crisis en América Latina y el Caribe debe estar compuesto por medidas para impulsar la recuperación de la economía interna, complementadas por acciones para diversificar las exportaciones hacia otros países aparte de Estados Unidos. Igual que en todos los países que están enfrentando la crisis económica, el punto focal de estos programas debe ser una expansión de la actividad por parte del Estado en la economía; en particular, la expansión de la inversión pública para contrarrestar la fuerte caída que tendrá lugar en la inversión privada.

La tercera conclusión es que, con respecto al comercio, el proceso de integración económica en América Latina y el Caribe es extremadamente importante desde el punto de vista estratégico. Pero este mercado no es suficientemente grande per se para constituir un mercado comercial alternativo al que proporciona Estados Unidos. En cambio, la combinación de América Latina y los países en desarrollo de Asia es suficiente para compensar por completo el mercado de Estados Unidos. Por lo tanto, junto con las medidas para fortalecer la integración económica de América Latina y el Caribe, deben aplicarse políticas para profundizar las relaciones económicas entre América Latina y el Caribe y las economías en crecimiento de Asia, en particular, China.

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