Política y economía en Venezuela

Los dos procesos más poderosos que afectarán este año a Venezuela llegarán simultáneamente a principios de 2009: el referendo constitucional para permitir que el presidente Chávez se postule para un nuevo período presidencial y los efectos de la crisis económica que golpeará a todos los países de América Latina.

Los dos están enlazados en forma inextricable. La orientación socialista de Venezuela ofrece al país la posibilidad de defender el nivel de vida del pueblo venezolano y la economía nacional contra las tendencias extremadamente negativas de la crisis financiera internacional. La victoria de la “oposición” y el fin de la orientación socialista del país lo expondrían al impacto total de la crisis financiera internacional, lo que implicaría una severa caída del nivel de vida del pueblo venezolano y un grave daño a la economía nacional.

Las razones para esta cruda y simple selección son fáciles de entender. La economía de Venezuela, igual que la de todos los países de América Latina, sufrirá el impacto de la crisis financiera internacional. Cada uno de los países más importantes del mundo se está viendo obligado a enfrentar esta crisis, y lo está haciendo, a través de aumento del papel del estado en la economía; por lo tanto, la orientación socialista de Venezuela ofrece la mejor oportunidad para confrontar la crisis económica actual.

En contraste, la “oposición”, debilitando o desmontando el papel del estado en la economía venezolana, provocaría, en primer lugar, enormes penurias para el pueblo, pues la crisis económica sería resuelta a sus expensas; en segundo lugar, dejaría la economía nacional de Venezuela debilitada e inerme ante la mayor crisis financiera de los últimos 80 años.

Por lo tanto, la victoria del presidente Chávez en el referendo es vital no solo por razones morales, políticas y sociales, sino por motivos directamente económicos. Por consiguiente, explicar la relación entre el referendo y la opción de Venezuela para enfrentar la crisis económica internacional también es crucial.

A continuación abordaremos en detalle las implicaciones de decidir entre defender los niveles de vida y la economía nacional de Venezuela, a través de la orientación socialista de la economía, o dejar que la población y la economía venezolanas sean golpeadas por la crisis financiera internacional, debido a las políticas de la oposición.

La razón por la que la orientación socialista de Venezuela es una ventaja decisiva frente a la crisis económica internacional se puede entender fácilmente. El núcleo de cualquier recesión, en particular una tan grave como la actual, es la caída de la inversión privada. En una economía privada, las compañías reducirán la inversión, lo que hará que la economía entre en una fuerte espiral descendente. Sin embargo, una economía socialista, como la de China o Cuba, no tienen que permitir que caiga la inversión. Por ende, la decisión entre seguir una orientación socialista en Venezuela, que significa intervenir en forma decisiva en el proceso de inversión para impedir su caída, o tomar otro camino diferente al socialismo y permitir que las compañías privadas arrastren la economía con ellas en su caída debido a la falta de inversión determinará el destino de Venezuela durante la crisis económica actual.

Las consecuencias de una recesión internacional en una economía dominada por la propiedad privada se muestran en las Figuras 1 y 2.

La Figura 1 muestra el desarrollo de los diferentes componentes del PIB interno de Estados Unidos en la crisis económica más clásica de todos los tiempos, la Gran Depresión en Estados Unidos después de 1929.

Figura 1


La Figura 2 muestra los componentes internos del PIB estadounidense al entrar en la recesión económica actual; la similitud entre los dos gráficos es evidente. La magnitud de la caída económica después de 1929, hasta ahora, es, sin duda, mucho mayor que la actual, pero el patrón de la recesión actual es totalmente clásico.

Figura 2



Analizando estas tendencias con mayor detalle se observa que durante la Gran Depresión, la caída del PIB (Producto Interno Bruto) de Estados Unidos fue de 29,7 por ciento. El gasto público en consumo aumentó durante la recesión. La caída del gasto en consumo personal después de 1929 fue muy fuerte, pero menor que la caída general del PIB. La fuerza motriz de la recesión fue el colapso extremo de la inversión en Estados Unidos, la cual se desplomó 73,9 por ciento con respecto a su nivel de 1929. Sin duda, éste fue el elemento más grave de la depresión, el cual, por efectos económicos multiplicadores, propagó sus consecuencias al resto de la economía.

La Figura 2 muestra el mismo patrón en la caída actual de la economía en Estados Unidos. El PIB estadounidense y el gasto del consumo de ese país siguieron aumentando hasta el segundo trimestre de 2008, mientras que el gasto en consumo final del gobierno estadounidense todavía sigue creciendo. Sin embargo, la inversión fija de Estados Unidos empezó a bajar después del primer trimestre de 2006 y para el tercer trimestre de 2008, había caído casi seis por ciento; una baja que se aceleró en forma significativa en el cuarto trimestre de 2008.

La razón por la que el descenso de la inversión impulsa el bajón de la economía es que los diferentes componentes de la “demanda” en la economía están controlados por mecanismos económicos muy diferentes. La inversión es el elemento estratégicamente más vulnerable, debido a la propiedad privada de los medios de producción.

· El nivel del gasto público en consumo está controlado por el estado y, por ende, se pueden tomar decisiones directas para impedir cualquier descenso. En este sector, la orientación socialista de Venezuela ofrece una oportunidad particularmente buena para mantener el nivel de la demanda durante la recesión internacional. En contraste, el deseo de la “oposición” de reducir los programas de protección social provocaría una fuerte caída de la demanda del sector del gasto gubernamental, lo que conduciría a una reducción del nivel de vida de la población y profundizaría de manera significativa las tendencias a la recesión de la economía venezolana.

· El consumo personal está determinado por el objetivo de la masa de la población de tener el mejor nivel de vida posible; el problema más fuerte que afecta el consumo personal es el nivel de ingreso y empleo, no el deseo de consumir. El compromiso del gobierno bolivariano de mantener los niveles de vida de la población venezolana y el uso de la política de estado para alcanzar esta meta, por ende, representan la mejor oportunidad de mantener la demanda de los consumidores. La política de la “oposición”, al no utilizar el estado para mantener el nivel de vida de la población, al crear condiciones en las que el desempleo aumentaría severamente y permitir la exportación de capitales, conduciría a un empeoramiento de las condiciones de vida de la población, lo que no solo es una situación no deseada, sino que provoca un descenso de la demanda de los consumidores, con la consiguiente intensificación de las tendencias a la recesión.

· No obstante, las decisiones sobre la inversión privada no están controladas por el consumo sino por las ganancias. Por consiguiente, la inversión no está controlada por los mismos mecanismos que controlan el consumo personal y público y puede caer prácticamente a cualquier nivel. Tal como ya se indicó, este descenso de la inversión es lo que conduce a la baja de la economía en una recesión. Un gobierno comprometido con la economía privada no puede intervenir directamente para detener el descenso de la inversión ya que los medios de producción están en manos privadas. Pero si el gobierno toma decisiones en el tema de la inversión fuera del control de los propietarios privados de los medios de producción, logra limitar o descartar el hecho de que los medios de producción sean privados. Por consiguiente, en circunstancias de crisis económicas profundas como la actual, si un gobierno acepta un marco en el que la propiedad privada domina los medios de producción decisivos en un país, no será capaz de detener el desplome de la inversión. Al contrario, si el gobierno está determinado a impedir que caiga la inversión, deberá contar con instrumentos suficientemente fuertes, en cuanto al peso del sector estatal de la economía, a fin de detener esta caída.

En consecuencia, si al enfrentar la grave crisis financiera internacional, los sectores decisivos de la economía venezolana están controlados por entes privados, y se sigue una orientación que no sea la socialista, no será posible detener la caída de la inversión ni la crisis económica; la economía venezolana entraría en una fuerte recesión. Por el contrario, el hecho de que en Venezuela importantes sectores de la economía estén bajo el control del estado y su orientación sea socialista significa que el gobierno puede intervenir directamente para mantener los niveles de inversión. Es por esta razón que la posición de Venezuela para resistir la crisis financiera internacional es mucho más favorable de la que tendría si su gobierno no fuese socialista.

Asimismo, estos mecanismos demuestran cómo un país con una economía de mercado socialista, como la China, puede intervenir para evitar, o limitar en gran medida, la caída económica, porque puede intervenir directamente en el proceso de inversión a fin de mantener planes de inversión importantes.

Las herramientas disponibles en este tipo de economías para evitar este tipo de crisis de la inversión son muchas y no se cuenta con ellas en una economía dominada por la propiedad privada. En particular:

· Las compañías estatales pueden recibir instrucciones directas de mantener o aumentar sus programas de inversión.

· Los bancos estatales pueden recibir instrucciones de mantener sus programas de crédito.

· Estos pasos ayudan indirectamente a las pequeñas y medianas empresas, que no deberían ser parte del sector estatal; es decir, la actividad del sector público también favorece al sector privado.

En una economía subordinada a la propiedad privada no se cuenta con este tipo de instrumentos. Por ende, las economías que actualmente están dominadas por la propiedad privada, como las de Estados Unidos y el Reino Unido, están pasando en estos momentos por los siguientes procesos negativos:

· Debido a la crisis financiera, las empresas privadas están reduciendo considerablemente sus programas de inversión, lo que profundiza la recesión.

· Los bancos privados anteponen los intereses de sus accionistas a los de la economía en general y, por lo tanto, reducen el crédito, lo que también conduce a una mayor recesión.

· Debido a esta incapacidad del sector estatal para impedir que caiga la inversión o que se mantengan los niveles de crédito de los bancos, la pequeña y mediana empresa cae en crisis.

La conclusión consiguiente es que para resistir la crisis financiera internacional, Venezuela debe contar con un sector estatal suficientemente grande para poder controlar el proceso de inversión en el país; es decir, debe tener una orientación socialista, lo que sería una parte decisiva de la acción en las tres áreas de la “demanda” en la economía. En este caso se requerirían acciones en estas tres áreas:

· Para evitar una caída general de la demanda, se deben mantener altos niveles de consumo personal.

· Se debe mantener el gasto social del gobierno y podría ser necesario aumentarlo a fin de complementar el alto nivel de demanda de los consumidores.

· Lo más importante, el estado debe tomar fuertes medidas para mantener y aumentar el nivel de inversión con el propósito de compensar la caída de la inversión privada provocada por el efecto de la recesión económica internacional. El objetivo de esta inversión, además de su efecto inmediato en el mantenimiento de la demanda en la economía, debe ser aumentar la eficiencia a largo plazo de la economía y mejorar la calidad de vida de la población. En la mayoría de los países, uno de los medios más eficaces para alcanzar esta meta es un marcado aumento del gasto en inversión en infraestructura (transporte, vivienda, comunicaciones, etc.).

En resumen, la política y la economía serán decisivas para Venezuela a comienzos de 2009. La victoria del presidente Chávez en el referendo, manteniendo la orientación socialista de la economía, permitirá a Venezuela enfrentar la crisis financiera internacional. Una victoria para la “oposición”, que permitiría que Venezuela recibiera en pleno rostro el golpe de la crisis financiera internacional, significaría una caída abrupta de los niveles de vida del pueblo venezolano y un grave daño para la economía nacional de Venezuela.

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